La persona detrás de la Llave.
Michael Guarino es inventor, arquitecto de sistemas y emprendedor, con varias patentes en trámite — pero se considera ante todo un geómetra, en el sentido clásico que la palabra lleva desde Euclides: alguien que razona a partir de la forma y la construcción, edificando desde las formas más simples — un punto, una línea, un círculo, un pliegue. Se siente en casa en lo abstracto, y de ahí extrae para crear y construir. Lo que lo distingue es una rara fluidez para los sistemas complejos y un don para el reconocimiento de patrones — la capacidad de ver la estructura bajo un problema que otros pasan por alto, y la convicción de reconstruir los cimientos en lugar de mejorar la superficie.
Ese instinto se formó temprano — desde un comienzo en el negocio familiar, abasteciéndose de proveedores de todo el mundo, hasta fundar empresas propias, con una base en los mercados de capitales y la economía del riesgo. A lo largo de todo corre un mismo hilo: un pensador y un arquitecto que desarma sistemas complejos y arraigados y los reconstruye desde primeros principios. Que los patrones más profundos se dibujan, no solo se calculan, es donde comenzó el 28.